09Jul
2015
Escrito a las 10:36 am

El próximo viernes 10 de julio a las 12.00 participaré en un debate sobre Grecia organizado por el Instituto Elcano en el Circulo de Bellas Artes de Madrid. En la mesa estarán también los investigadores del Instituto Federico Steinberg e Ignacio Molina, y nos moderará Alicia González, periodista de temas económicos del diario El País. Les invito a asistir, para lo cual basta con inscribirse de antemano a través de la página web del Instituto.

El tema es de máxima actualidad. Hace veinticuatro horas Alexis Tsipras se presentó ante sus colegas de la eurozona con el respaldo que buscaba por parte de los votantes en el referéndum del domingo pasado y con el apoyo de las demás fuerzas políticas de su país, excepto los comunistas y los fascistas. Pero no llevaba en su cartera las propuestas que los otros 18 miembros de la Unión Económica y Monetaria, la Comisión Europea y el BCE estaban esperando. Le dieron un nuevo -y definitivo- plazo hasta el próximo domingo. No va más.

Si de aquí a entonces no se conocen las propuestas del gobierno griego para desbloquear de una vez por todas la situación que el mismo Tsipras provocó levantándose de la mesa de negociaciones y convocando por sorpresa el referéndum, la suerte de Grecia estará echada. El BCE no podrá proporcionar la liquidez necesaria para que los bancos puedan abrir y garantizar el funcionamiento del sistema de pagos, con lo que el colapso económico será inevitable. A su vez, la  negociación de un tercer rescate será imposible y por tanto no cabe imaginar una solución financiera de urgencia en espera de un acuerdo que no tendrá lugar. Y si el 20 de julio el BCE no recibe de Grecia los 3.500 millones que vencen en esa fecha, todas las puertas se abrán cerrado salvo la que indica la salida de Grecia del euro.

Hay que hacer todo lo posible por evitar llegar a esa situación, pero la iniciativa le corresponde a Atenas. Hoy empiezan a conocerse algunas propuestas avanzadas por el gobierno griego, que permiten abrigar esperanzas de que no se llegue a producir la catástrofe. Hay que confiar en que durante el debate del próximo viernes hayamos podido recibir nuevas señales positivas.

Pero las agujas del reloj siguen moviéndose deprisa, y el plazo para salir de la zona de máximo peligro se cuenta por días, ni siquiera se dispone de una semana.

Hasta el viernes,

Joaquín Almunia

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