18Sep
2015
Escrito a las 11:55 am

En su entrevista con Ana Pastor del pasado domingo, Artur Mas insistió varias veces que, en la hipótesis de que alcance la independencia, Cataluña no se quedaría fuera de la UE, “sólo” tendría que renegociar su estatus. Anteriormente había declarado a un periódico italiano que sí quedaría excluida, pero por un periodo corto de tiempo.

La cuestión no solamente es importante de cara a la viabilidad de una hipotética Cataluña independiente sino que en un terreno menos especulativo y más inmediato puede ser decisiva en el voto del 27-S.

El reciente artículo de Jean Claude Piris en El País era muy claro. Para ser candidato al ingreso en la UE hace falta reunir al menos tres condiciones: ser reconocido como Estado por los 28 miembros de la Unión, cumplir los criterios de Copenhague -tanto los económicos como los políticos-, y respetar el Estado de Derecho. Por razones políticas, y por razones jurídicas, sabemos que es imposible cumplir con ninguna de esas condiciones. Piris, en una entrevista concedida también a El País hace dos años, afirmó que “Artur Mas lo sabe”.

Piris no es un cualquiera. Fue Director del Servicio Jurídico del Consejo de la Unión Europea y sigue siendo uno de los más respetados expertos en Derecho Comunitario. Su opinión, por lo demás, coincide con la expresada en el pasado por los dos últimos Presidentes de la Comisión Europea, Romano Prodi y José Manuel Barroso, y recientemente por Angela Merkel y David Cameron. Las puertas que Artur Mas quiere hacer creer a sus electores que se abrirían tras las elecciones del 27-S y la puesta en marcha de su hoja de ruta, están cerradas y lo van a seguir estando.

Otra cosa distinta es la negociación entre los representantes de Cataluña y los del conjunto de España. Esas puertas son las que deben abrirse cuanto antes tras las elecciones catalanas. Sea cual sea el resultado, y sin necesidad de esperar a ver quién ocupa La Moncloa a comienzos del próximo año, para evitar que la división dentro de Cataluña, y entre Cataluña y España, se profundice aún más. Hay que buscar soluciones, por difíciles que éstas sean. Todo esfuerzo en ese sentido merece la pena. Perder el tiempo con ensoñaciones alejadas de la realidad sólo conseguirá elevar el precio a pagar por renunciar a hacer política y tratar de engañar a los electores.

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