04Nov
2015
Escrito a las 4:52 pm

Las elecciones del próximo 20 de Diciembre van a celebrarse pocos días antes de que se cumpla el 30 aniversario del ingreso de España en la Unión Europea. Y es muy probable que en esta campaña se vaya a hablar mucho de Europa. Lo europeo ha estado muy presente en el debate político en estos últimos cuatro años. Ya no se trata como si fuese un tema correspondiente a la política internacional. Las respuestas ante la crisis económica, y últimamente la crisis de los refugiados, ocupan un lugar relevante en la agenda política, y por lo tanto “Bruselas” es parte inseparable de ella. Esa mayor proximidad es en sí misma muy positiva, pues cada vez se adoptan más decisiones a escala de la UE sobre cuestiones que afectan y condicionan las políticas internas y nuestra vida cotidiana.

Al mismo tiempo, nunca se habían producido tantas críticas hacia las instituciones europeas como las escuchadas en la legislatura que ahora acaba. La opinión pública española sigue estando a favor de avanzar hacia una mayor integración, y no sólo en el aspecto económico y monetario, pero se muestra crítica con la manera en que la Comisión, el Consejo, el Banco Central y el Parlamento europeos han actuado desde 2008 hasta la fecha. En el caso de España, tales críticas no han dado paso al surgimiento de fuerzas políticas anti-europeas o euroescépticas. Todo lo más, se aprecian inconsistencias en algunas propuestas de Podemos o de Izquierda Unida, pero no es la primera vez que eso sucede en el caso de estos últimos. ¿Algo va a cambiar tras las próximas elecciones?

Precisamente porque lo europeo y lo nacional están estrechamente interrelacionados, sería deseable que los programas respectivos y las manifestaciones públicas de los candidatos no pasen de puntillas por los temas que van a seguir estando en el centro del debate a nivel de la UE. ¿Qué propuestas tienen unos y otros para completar la Unión Económica y Monetaria, tal como plantea el informe de los 5 Presidentes? ¿Cómo piensan que hay que afrontar la crisis de los refugiados? ¿Hasta dónde están dispuestos a apoyar una acción común europea en apoyo de los países que, como Turquía, Líbano o Jordania, están acogiendo a millones de desplazados sirios, irakíes o afganos? ¿Y qué decir sobre la negociación del acuerdo transatlántico (TTIP) con los Estados Unidos? ¿O sobre la Unión por la Energía?

En muchas ocasiones, nos hemos quejado de que las campañas electorales para elegir a los parlamentarios europeos se utilizan para abordar asuntos estrictamente domésticos. Pero en estos momentos, lo que no sería de recibo es esquivar la respuesta a preguntas como las formuladas en el párrafo anterior, y no aclarar a los votantes cuáles serían las diferencias entre los partidos con aspiraciones a gobernar España cuando fuesen elegidos para representarnos en los debates y negociaciones que van a desarrollarse en el ámbito de la UE durante los próximos cuatro años. Pues está en juego el futuro de Europa, y con él el de todos nosotros.

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