Mientras aquí comienza una campaña electoral en la que los temas internos ocupan buena parte del debate, en Europa se acumulan los problemas. Gane quien gane el 20-D, va a tener que dedicar buena parte de su tiempo debatiendo y negociando con sus colegas del Consejo Europeo sobre asuntos trascendentales para nuestro futuro. He aquí algunos de esos asuntos.

¿Sobrevivirá Schengen?
Las fronteras internas de la Unión Europea parecían una reliquia del pasado, cosa que la opinión pública considera uno de los mayores logros de la integración. Pero la crisis de los refugiados está haciendo tambalearse el principio de la libre circulación de personas. Las tensiones entre algunos países miembros son ahora mayores que en los momentos más difíciles de la crisis económica. Y el Presidente de la Comisión Jean Claude Juncker ha mostrado públicamente su preocupación por las consecuencias que el fin de Schengen pudieran tener sobre otros aspectos, como el euro.

¿Hay riesgo de guerra?
El Presidente francés Hollande y su Primer Ministro Valls han declarado que Francia está en guerra contra el yihadismo. Creo que no se debe asimilar la lucha contra ISIS con una guerra en el sentido convencional, pero sin duda nos plantea un enorme desafío para nuestras seguridad colectiva, además de exigir un esfuerzo de responsabilidad para contribuir a solucionar los conflictos existentes al otro lado de nuestras fronteras exteriores, tanto al Este como la Sur del territorio de la UE.

¿Se irá Gran Bretaña de la UE?
En 2016 tendrá lugar el referéndum británico sobre la permanencia o la salida de la UE del Reino Unido. Antes, de aquí a Febrero, Cameron y sus colegas del Consejo Europeo tienen que decidir si las condiciones expresadas por el primer ministro británico son asumibles. Hoy por hoy, las negociaciones se plantean duras, sobre todo en el tema de la retirada de algunas prestaciones sociales a los europeos no británicos durante los primeros años de estancia en ese país. Y Cameron acaba de amenazar con hacer campaña a favor de la salido de la UE si no recibe una respuesta satisfactoria.

¿Se avanza en la superación de la crisis griega?
El pasado mes de julio se firmó por fin un acuerdo entre Grecia y sus socios de la zona euro para seguir apoyando sus necesidades de financiación, prometiendo prestarle más de 80.000 millones de euros adicionales. El gobierno de Tsipras intenta llevar adelante los cambios legales y las reformas comprometidas a cambio de ese apoyo, pero los partidos de la oposición no le dan sus votos en el Parlamento y muchos de los miembros de Syriza se muestran cada vez más reticentes a hacerlo. Entre tanto, la economía sigue en recesión.

¿Es verdad que Dinamarca sea el modelo a seguir?
Un resultado positivo del referéndum danés sobre la supresión de la cláusula de “no integración” en aspectos relacionados con justicia e interior hubiese sido de agradecer, en un momento en que es imprescindible la colaboración entre policías, jueces y servicios de inteligencia para garantizar la eficacia en la lucha contra el terrorismo y poder ofrecer a los ciudadanos mayores garantías para su seguridad. Pero el electorado danés no lo ha considerado así, y se ha dejado convencer por los argumentos del las fuerzas políticas populistas, de tintes xenófobos. ¿Seguro que queremos ser como ellos?

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El panorama europeo que aguarda a quien vaya a ocupar el despacho que hasta ahora pertenece a Rajoy no es muy halagüeño. Como no lo está siendo para Ángela Merkel, François Hollande, Mateo Renzi o Antonio Costa, por citar a los líderes con los que el futuro Presidente del Gobierno se entrevistará pronto. Además, en la mesa del Consejo europeo se encontrará con Cameron, con el seudo-demócrata Orban, con la nueva –y euroescéptica- primera ministra polaca, … No es difícil imaginar la dificultad de avanzar y de lograr acuerdos entre todos ellos. Y sin acuerdo, ninguno de los problemas que se acumulan encima de la mesa va a solucionarse por el simple transcurso del tiempo.

Así que aunque estos temas no estén formando parte de los debates entre los candidatos, tienen que pasar a formar parte de la lista de prioridades urgente en cuanto se proclamen los resultados y, como parece previsible, se empiece a negociar entre los partidos el programa del futuro gobierno. Porque para defender los intereses de los españoles, hay que estar muy presente en el proceso de toma de decisiones europeo.

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