Permítanme comenzar por una declaración de principios: confío en que el referéndum convocado para el 23 de junio mantendrá al Reino Unido en la UE. Yo hubiera preferido que David Cameron hubiese elegido otras de lidiar con el ala euroescéptica del Partido Conservador, pero en este momento lo que importa es hacer posible llegar a un final feliz, es decir, una victoria del «Sí».

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Como admirador de Gran Bretaña y al mismo tiempo firme partidario de la integración europea estoy profundamente preocupado por los riesgos del Brexit. Acepto que esta campaña pertenece a los que van a participar en la votación. Ellos tienen que asumir sus propias responsabilidades. Pero esto no debe impedirnos a quienes no podemos votar expresar, con respeto, la forma en que vemos las consecuencias de su decisión no sólo para ellos sino también para el resto de los ciudadanos europeos.

En primer lugar, veamos las consecuencias para el Reino Unido. Al salir de la UE, Gran Bretaña dejará de ser un miembro importante e influyente de la UE sin convertirse en un actor relevante de cara al resto del mundo. Desde los EE.UU., su aliado más cercano, muchas voces incluyendo la de Obama les recuerdan este punto. Las consecuencias económicas negativas del Brexit, para la City de Londres en particular pero no sólo para esa plaza financiera, se confirman por la mayoría de los estudios académicos y los análisis llevados a cabo recientemente. Las barreras comerciales y regulatorias entre el Reino Unido y el mercado único resurgirán con cualquiera de las opciones alternativas escogidas para definir las relaciones entre la UE y del Reino Unido de cara al futuro: el modelo noruego, el modelo suizo, un Tratado bilateral… Es fácil imaginar el impacto negativo de las difíciles negociaciones entre Bruselas y Londres sobre los inversores y otros agentes económicos, cuya importancia para el futuro de una economía británica fuera de la UE no puede ser subestimada. Por último, pero no menos importante, el Brexit aumentará las probabilidades de nuevas iniciativas para promover un referéndum escocés de autodeterminación, cuyo resultado puede ser diferente al anterior.

¿Qué pasa si el voto del «Sí» gana y se evita el Brexit? El Reino Unido siempre ha representado un caso único dentro de la UE. Ningún otro Estado Miembro ha sido autorizado a mantener tantos opt-outs o tratamientos especiales. Es cierto que las condiciones acordadas por Cameron con sus colegas del Consejo Europeo no son las que a muchos de nosotros nos hubieran gustado, porque algunos de los puntos van en contra de nuestro compromiso a favor de la libre circulación de los ciudadanos y de los trabajadores dentro de la UE, o limitan la ambición de una «unión cada vez más estrecha» como referencia común para los siguientes pasos del proyecto de integración. Pero, como decimos en castellano, «lo mejor es enemigo de lo bueno», y vale la pena pagar este precio para atraer a Cameron y a los votantes británicos a favor del «Sí». De hecho, el paquete del Consejo Europeo describe en muchos aspectos la situación actual y los nuevos compromisos no afectan en lo sustancial a los principios básicos de la UE.

En cualquier caso, con independencia de si el Reino Unido se quede o no en la UE, los dilemas con respecto al futuro de la soberanía y la identidad nacional británica, y por supuesto los debates en torno a los flujos de inmigración, no van a desaparecer y necesitarán ser abordados en cualquier caso por la sociedad británica. La opinión pública se enfrenta a una paradoja: el Reino Unido es, y quiere ser, un defensor de la globalización y la apertura económica, pero al mismo tiempo parte de la opinión pública parece inclinarse por una «Gran Bretaña fortaleza». Esta inconsistencia no puede durar para siempre. El referéndum del próximo 23 de junio ofrece a los líderes políticos y a todos los que participan en el debate público una oportunidad para distinguir entre los argumentos basados en hechos y análisis rigurosos por un lado, y las visiones simplistas de los populistas y los nostálgicos partidarios de un pasado que no va a volver.

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